La creación de Dios: qué ocurrió cada día

La creación de Dios es un tema muy interesante de analizar, pues según la Biblia Dios creó todo lo que existe en el universo en 6 días, descansando en el séptimo (o día sábado). El relato bíblico nos muestra un relato en que cada día de la creación de Dios tuvo 24 horas literales, sin agregar períodos de tiempo entre los días. Por lo tanto, analizando con cuidado la gramática hebrea del texto original permite a la mayoría de los eruditos concluir que este evento de la creación según nos muestra la Biblia se realizó de forma continua e ininterrumpida durante 1 semana literal, lo cual lógicamente se contrapone directamente con la teoría de la evolución formulada por Charles Darwin. 

Día 1 en la creación (Génesis 1:1-5)

Genesis 1:1 dice que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Este texto nos permite concluir que según el texto bíblico Dios es antes de cualquier cosa existente, afirmando que no se valió de materia preexistente para la creación. Este texto refuta la idea del panteísmo, que afirma que Dios es lo mismo que cada cosa creada, encontrándose en cada átomo o molécula del universo.

Los cielos es referido a todo lo que se encuentra más allá de la tierra, o sea, a lo que hoy llamaríamos espacio. Se nos dice que “la tierra estaba desordenada y vacía” en el vers. 2, lo cual nos da a entender que sus elementos estaban de forma mezclada, pero desordenada y sin vida.

Luego en el vers. 3, Dios da la orden y crea la luz. Sin luz no puede existir la vida, por lo que hace sentido que ésta tuviera que estar presente para las sucesivas etapas de la creación. Además, la luz siempre se ha relacionado con la presencia divina en la Biblia (“Dios es lez” nos dice 1 Juan 1:5). Al principio sólo existían tinieblas en la tierra sin forma, pero en el vers. 4 se dice que “separó Dios la luz de las tinieblas”, esto es, ahora existen ambas pero no juntas.

En el vers. 5 se nos dice que “llamó Dios a la luz Día y a las tinieblas Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. En el texto hebreo original la expresión es “tarde fue, mañana fue, día uno”. Esta declaración, a pesar de otras corrientes de opinión, da la idea de un día de 24 horas literal, no figurado. Esta forma de concebir un día literal fue seguida más tarde por los hebreos al comenzar y terminar cada día de la semana con la puesta de sol. 

Como lo habíamos mencionado en la introducción, este relato de la creación que la concibe en días astronómicos literales no es concordante con la teoría de la evolución, que declara que la tierra se formó en varios millones de años a través de un proceso evolutivo. Estos mismos 7 días de la creación se repiten por Dios en Éxodo 20:11, al entregar los 10 Mandamientos.

El texto bíblico que nos habla del primer día de la creación nos dice lo siguiente:

  • Gén 1:1: En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
  • Gén 1:2: Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
  • Gén 1:3: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
  • Gén 1:4: Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
  • Gén 1:5: Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

Día 2 en la creación (Génesis 1:6-8)

El texto referente al segundo día de la creación dice: 

  • Gen. 1:6: Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
  • Gen. 1:7: E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
  • Gen. 1:8: Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Por “expansión” también se entiende “firmamento”. El segundo día de la creación consistió en la formación del firmamento. Se cree que cuando se habla de “las aguas que estaban sobre la expansión” se refiere a vapor de agua, en condiciones muy diferentes a las existentes hoy. Cuando se nos “habla de “Cielos”, se referiría a cielos atmosféricos, que cubren nuestro mundo como una gran cúpula, con la presencia de atmósfera, de forma de poder albergar la vida vegetal y animal que habría de ser creada en los siguientes días.

Día 3 en la creación (Génesis 1:9-13)

En el tercer día de la creación Dios crea la tierra seca al separar las aguas. Esto implica que a partir de ese momento las aguas habrían de estar contenidas sólo en un lugar de forma de permitir la existencia de tierra de una forma parecida a como la concebimos hoy.

Luego Dios da la orden de que la tierra produzca hierba y árboles de fruto, ambos con la capacidad de reproducirse con sus semillas. Éstos habrían de proveer alimento más tarde al hombre y al resto de los animales creados (antes del pecado no era el plan de Dios que el hombre se alimentase de animales pues no existía la muerte en ese entonces).

El texto bíblico referente al tercer día de la creación dice:

  • Gén 1:9: Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
  • Gén 1:10: Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
  • Gén 1:11: Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
  • Gén 1:12: Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
  • Gén 1:13: Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

Día 4 en la creación (Génesis 1:14-19)

En este día Dios crea los cuerpos celestes y las estrellas en el universo, y en lo que concierne a la tierra, también crea el Sol, que será su fuente de luz, y la luna que reflejará su luz. Ambos incidirán a partir de ese momento en los tiempos terrestres (día y noche) y sus estaciones. Estos 2 cuerpos influirán entonces sobre todas las ocupaciones humanas, como la agricultura, su orientación y la reproducción de los animales.

Algunos fenómenos derivados de las posiciones entre la tierra y estos cuerpos son el solsticio o el equinoccio, entre otros.

El cuarto día de la creación dice así:

  • Gén 1:14: Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
  • Gén 1:15: y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
  • Gén 1:16: E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
  • Gén 1:17: Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
  • Gén 1:18: y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
  • Gén 1:19: Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

Día 5 en la creación (Génesis 1:20-23)

En el quinto día Dios crea a todos los seres marinos que habitan en las aguas, así como las aves que cruzan los cielos. Ellos fueron creados de forma definida, esto es, “según su género”, al igual que las hierbas y árboles de fruto. Esto nos dice que todos estos seres vivos fueron hechos en la creación y no a través de un largo proceso de evolución.

El texto bíblico nos dice lo siguiente sobre el quinto día de la creación:

  • Gén 1:20: Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
  • Gén 1:21: Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
  • Gén 1:22: Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
  • Gén 1:23: Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

Día 6 en la creación (Génesis 1:24-31)

El sexto día de la creación de Dios incluye la creación de los animales terrestres y del hombre. Sobre los animamles, se los divide en 3 géneros: bestias, serpientes y animales de la tierra. Esta declaración también contrasta con lo formulado por la teoría de la evolución, que sostiene que formas superiores de vida evolucionaron a partir de inferiores.

El siguiente paso, y que culminó la obra creadora de Dios, fue hacer el hombre a su imagen y semejanza. El plural “hagamos” con que se inicia la orden del vers. 26 nos da una vislumbre de la naturaleza de la Deidad, de más de una persona (Dios, Cristo y Espíritu Santo). Esta misma pluralidad se expresa en otros versículos bíblicos como Gen. 3:22, Gen. 11:7 o Dan. 7:10-14.

Al hacer al hombre a la imagen de la Deidad, éste habría de ser semejante tanto en su aspecto como carácter, pero siempre dotado de una conciencia propia y de poder tomar sus propias decisiones. El hombre fue la obra cúlmine y perfecta de la creación, al punto que una vez concluida toda ella, Dios se muestra satisfecho al decirnos el texto bíblico que “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. Esta semajanza perfecta habría de ser rota y corrompida una vez instaurado el pecado en la tierra.

El texto bíblico nos dice lo siguiente sobre el sexto día de la creación de Dios:

  • Gén 1:24: Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
  • Gén 1:25: E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
  • Gén 1:26: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
  • Gén 1:27: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
  • Gén 1:28: Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
  • Gén 1:29: Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
  • Gén 1:30: Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
  • Gén 1:31: Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Día 7 en la creación (Génesis 2:1-3)

Una vez concluida toda su obra creadora, el texto bíblico nos muestra que Dios descansó en el séptimo día (sábado), lo bendijo y lo santificó. El término “reposar” o “descansar” no se referiría a un descanso físico necesario por parte de Dios, sino que significa literalmente un “cese” de la creación.

Esta naturaleza santa del día sábado entonces proviene de la creación misma, y no sería sólo perteneciente a un grupo específico de personas (el pueblo de Israel). Más bien, al pronunciar Dios sus 10 Mandamientos en el monte del Sinaí, habría confirmado su ley de forma escrita (incluida la santidad del sábado) más que inventarla y dársela a un grupo de personas.

Lo primero que el hombre experimenta entonces al ser creado es reposar en este día sagrado, de forma de que pudiera experimentar la bondad y amor de su Creador en perfecta comunión con Él. La santificación de Dios al séptimo día en la creación misma hace a este día un memorial eterno, y no temporal, que nos recuerda que fuimos hechos por Dios. Este día de descanso sabático ordenado desde la concepción misma del mundo no debería entonces ser abolido por la muerte de Cristo, como la mayoría del mundo cristiano afirma, sino por siempre ser respetado y obedecido por quienes dicen seguir a Dios. Al final de cuentas Jesús mismo mencionó que: “no penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir.” (Mat. 5:17).

Te mostramos el texto bíblico que nos habla del descanso en el séptimo día.

  • Gén 2:1: Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
  • Gén 2:2: Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
  • Gén 2:3: Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.


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