¿Cuándo se descubrió Chile?

El descubrimiento de Chile es un proceso histórico que comenzó con los viajes en barco de Hernando de Magallanes por la Patagonia en 1520, continuando con la incursión terrestre de Diego de Almagro en 1535, finalizando con la llegada de Pedro de Valdivia en 1540 para iniciar formalmente la conquista de Chile.

La expedición de Hernando de Magallanes (1520)

Como mencionamos, el descubrimiento de Chile es un proceso que comienza con el arribo a las tierras más australes del país (la actual Patagonia Chilena y Tierra del Fuego) por parte de la expedición de Hernando de Magallanes, un navegante portugués que quería llegar a las Indias por otra ruta. Los primeros habitantes que avistó su flota fueron los tehuelches, nativos que se vestían con piel de guanaco y que tenían gran estatura, por lo que se les llamó de patagones, supuestamente por el gran tamaño de sus huellas.

Magallanes tomó la bifurcación noroeste del mar que pasa por el Estrecho que lleva su nombre, y tomó posesión de la tierra en nombre del rey de España en el lugar hoy conocido como Bahía Fortescue. Siendo así, Hernando de Magallanes fue el líder de la primera flota que tocó tierras chilenas, además de ser el primero que descubrió una ruta marítima que unía el Océano Pacífico y el Atlántico.

Otras expediciones

Unos años más tarde, en 1525, otra expedición a cargo de García Jofré de Loayza partió de Coruña, España, llegando casi un año después nuevamente al estrecho de Magallanes lo que incluyó también el descubrimiento del famoso Cabo de Hornos. En 1535 otra expedición, esta vez a cargo de Alcazaba también alcanza el estrecho de Magallanes pero debido al mal clima debieron retornar por la costa del Atlántico (costa argentina actualmente). Alcazaba murió en 1535 por la furia de sus soldados, al no haber encontrado nada de valor en la ruta de la expedición.

La expedición de Diego de Almagro (1535-1537)

Ya habiendo Hernando de Magallanes llegado a las costas australes unos años antes, la conquista propiamente tal de Chile se dió en 2 fases: la primera estuvo a cargo de Diego de Almagro (quien había previamente conquistado el Perú junto a Francisco de Pizarro), quien organizó un expedición en 1535 que partió desde Cuzco con 500 españoles y varios miles de indios yanaconas. El viaje se financió de su propio bolsillo con lo que le había tocado del reparto del tesoro de Atahualpa. Se cree que los incas infundieron falsos rumores sobre riquezas más al sur con el fin de aliviar el número de soldados españoles en sus tierras, lo que ayudaría a una futura probable rebelión.

La expedición partió entonces del Perú para luego adentrarse en lo que hoy son tierras bolivianas (Titicaca) y argentinas (Jujuy, Salta y Catamarca). Muchos de estos indios escaparon al no gustarles la idea de atravesar los macizos andinos, lo que obligó a Diego de Almagro a reclutar muchos indios de la zona de forma forzosa.

La etapa más complicada estaba por venir, pues tocaba cruzar la Cordillera de Los Andes (a la altura de la actual ciudad norteña de Copiapó), lo que significó muchas pérdidas humanas, tanto de españoles como de los yanaconas que los guiaban, al no tener las vestimentas adecuadas para soportar las frías temperaturas. Habiendo atravesado este duro escollo, llegaron al valle del Copiapó, en donde encontraron agua y otras provisiones. Sin embargo, aquí hubo otra fuga de yanaconas, quedando muy pocos ya al servicio de Almagro.

El viaje continuó por tierras chilenas hasta llegar al río Maipo (entre Santiago y Rancagua), y si bien había buen clima y algunos recursos naturales como maíz y su ocasional lavadero de oro, no se encontraron las riquezas que andaban buscando. Fue así que Almagro envió una expedición para recorrer más hacia el sur, a cargo de Gómez de Alvarado, quien llegó hasta el río Itata (un poco al sur de Chillán), quien junto a sus 100 hombres debió enfrentarse por primera vez a los mapuches, a quienes batieron sin gran dificultad.

Almagro comenzó a sopesar la situación y decidió finalmente devolverse a Cuzco para reclamar posesión de esta ciudad, al ver que allí es donde estaban las mayores riquezas que podría obtener, al considerar que los límites de su gobernación y la de Pizarro no estaban claramente definidos. Esta vez decidió volver por la costa, para no tener que volver a pasar las penurias del cruce andino, aun cuando esto significaba tener que pasar por el desierto de Atacama, lo que implicaba fuertes calores de día y frías heladas por la noche. Finalmente la expedición llegó a Arequipa en 1537 con pocas pérdidas humanas en comparación con el viaje de ida. Tendrían que pasar 4 años para que otro conquistador, Pedro de Valdivia, decidiera nuevamente enfilar hacia tierras chilenas, lo que significaría la conquista definitiva del territorio, pero esa ya es otra historia…



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