¿Qué son los gametos?

Se conoce con el nombre de gametos a las células sexuales responsables de la función reproductora en los seres vivos y que reciben diferentes nombres, dependiendo del sexo del organismo portador y de la especie a la cual pertenecen.

En los animales, los espermatozoides son los gametos masculinos y los óvulos son los femeninos; ambos son cruciales en las primeras etapas del desarrollo del hombre y la mujer, y con la ayuda de las hormonas son capaces de reproducirse.

Los órganos que permiten la formación de gametos se llaman gónadas. En el hombre son los testículos los que facilitan el desarrollo de los espermatozoides, mientras en la mujer los encargados de la producción de los óvulos son los ovarios.

Si se trata del reino vegetal, los gametangios son los órganos especializados en producir los gametos. El gameto femenino recibe el nombre de oósfera o macrogameto, que una vez fecundado se va a transformar en semilla, y su opuesto es el gametofito, que no es otra cosa que el polen que fecunda a la oósfera.

Sobre el origen del vocablo

Etimológicamente hablando, la palabra gameto viene de “gamétēs” o “gametḗ”, dos vocablos griegos que se traducen como “novio, marido” y “novia, desposada, esposa” respectivamente; ambos derivados, a su vez, de la voz “matrimonio, boda”. Este concepto se comenzó a emplear en el campo de la biología a fines del siglo XIX para designar genéricamente a estas células sexuales.

Características importantes

La célula reproductora masculina o espermatozoide se distingue por poseer una cabeza en la que se encuentra el núcleo y se hallan enzimas capaces de romper las paredes protectoras del óvulo para provocar la fecundación. Sigue una especie de tronco intermedio que se conecta con una cola o flagelo que es la que permite desplazarse. El óvulo u ovocito, en cambio, se diferencia por ser la célula más grande del organismo humano, presentando un diámetro de aproximadamente 0,16 mm.

En los hongos y algunos organismos protistas se sabe que los gametos son idénticos en cuanto a su morfología y fisiología. Sin embargo, en su evolución se diferencian porque el masculino tiende a ser más pequeño y móvil en relación al femenino, que es superior en tamaño e inmóvil.

Por su parte, las plantas y algas destacan por presentar tres estadios claramente diferenciados: en una primera etapa los gametos suelen ser idénticos y, por lo general, móviles, lo que se conoce como isogamia. Una segunda fase, denominada anisogamia, donde uno de los gametos es inmóvil y más grande. Finalmente, con el nombre de oogamia nos referimos a la presencia de un gameto inmóvil, femenino y rico en reservas nutritivas, que después de la fecundación alcanza el cigoto provee el primer paso hacia un nuevo organismo pluricelular.

Formación y composición

La formación de los gametos recibe el nombre de gametogénesis y se lleva a cabo mediante un proceso de reducción cromosómica conocido como meiosis. Este complejo proceso de división celular, también llamado mitosis, parte de células germinales completas capaces de originar células terminales con la mitad del número normal de cromosomas propio de la especie.

Los gametos son denominados células sexuales haploides, precisamente porque están compuestos por un solo juego o serie de 23 cromosomas, en comparación con el total existente en las células diploides, aquellas presentes en el resto de los organismos, que cuentan con 46 cromosomas cada una.

Gracias a esta cualidad, cada gameto puede fusionarse con el gameto del sexo contrario durante la fecundación logrando así unificar los dos conjuntos de cromosomas, otorgados por cada uno de los sexos. El resultado es una particular dotación genética con aportaciones de ambos progenitores que, en definitiva, será la que determinará los rasgos inherentes al individuo.

Las plantas, por su parte, son consideradas organismos haplodiplontes porque en la fase inicial, o haploide, se producen los gametófitos y, en una segunda fase diploide, a partir de la fecundación en la que se producen esporas por meiosis, los esporofitos.

Unión o fecundación

Cuando se unen el óvulo y el espermatozoide durante la fecundación se origina una nueva célula denominada cigoto, que reúne la carga cromosómica de ambos gametos y restaura la totalidad del número de cromosomas de la especie.

Esta célula, consecuencia de la reproducción, también denominada huevo fecundado, pasa por una transformación que desencadena en última instancia el desarrollo y constitución de un nuevo organismo completo que dará continuidad y crecimiento a la raza.



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