Cuáles son los 10 Mandamientos de la Biblia

Cuáles son los 10 Mandamientos de la Biblia

El ser humano siempre ha buscado regirse por códigos y conductas morales, y en el caso de quienes estudien la Biblia, existen muchos versículos en ella que hacen alusión a los mandamientos que Dios le entregó a la humanidad (por intermedio de su pueblo en la época, los judíos) y que muchos cristianos (y lógicamente judíos) estiman que siguen vigentes, al ser una muestra del carácter de Dios. Luego de la liberación de Egipto, Moisés pasó 40 días en el monte del Sinaí, en donde recibió las tablas de la Ley escritas con el mismo dedo de Dios, lo que le confirió a estos mandamientos un estatus diferente a cualquier otra parte de la ley mosaica (revelada por Dios, pero escrita por Moisés). 

En Yoopit te contamos cuáles son los 10 mandamientos de la Biblia.

Cuáles son los 10 Mandamientos de la Biblia  

No tendrás Dioses ajenos a mí (Éxodo 20:3)

Este mandamiento hace referencia a la petición de exclusividad de adoración a Dios, por lo que ordena colocarlo como primer lugar en las vidas de quienes lo sigan. La referencia a “dioses” no sólo se hacía a ídolos de otras falsas divinidades sino que también a cosas o actividades en nuestra vida que en sí mismas no sean malas pero que si se abusa la atención y prioridad ellas puedan interponerse entre nosotros y Dios, como el dinero, deportes, etc.

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra (Éxodo 20:3)

Así como el primer mandamiento se refiere al hecho de no poseer otros dioses, éste hace mención más bien a la naturaleza espiritual de Dios, no autorizando las prácticas idolátricas por ser una abominación en la correcta adoración. Hace mención a la prohibición de esculturas, pero no prohibiría el material religioso con fines ilustrativos, pues éste se utilizó en el templo de Salomón y también cuando se cosntruía el Santuario. Según este mandamiento, los ídolos y esculturas no sólo no deben ser venerados o adorados, sino tampoco hechos.

No tomarás el nombre de tu Dios en vano (Éxodo 20:7)

Este mandamiento habla de la reverencia en la adoración, siendo una natural continuación de los 2 primeros mandamientos. En este mandamiento se pide a quienes sigan a Dios el hacerlo en verdadero espíritu, evitando hacer un uso descuidado e irreverente del nombre de Dios. También implica, si se amplía el ámbito de la adoración más alla de la verbalización, una condenación de las ceremonias vacías y formales en vez de realizar un culto con verdadero espíritu de santidad.

Acuérdate del día de reposo para santificarlo (Éxodo 20:8-11)

Aquí se refiere al sábado o séptimo día, el cual fue establecido por Dios como día de descanso desde la Creación (ver Gen. 2:2,3), por lo que si bien la mayoría de la cristiandad opta por guardar el domingo, muchos cristianos (y lógicamente también judíos) consideran que este día de descanso tiene validez perpetua, al ser establecido desde la creación del mundo (ver Éxo 2:11), siendo confirmado en las tablas de la ley.

En este día de reposo Dios pide guardarlo en espíritu, dejando de hacer las tareas cotidianas de la semana para crear un espacio recordativo de Dios en medio de los afanes mundanos de todos los días. Esto no es una prohición a las obras de caridad o el trabajo que sea esencial para la supervivencia que no pueda ser realizado en otros días, por lo que el concepto de “descanso” aquí no se refiere a sólo dejar de trabajar, sino que de una real comunión con Dios.

Honra a tu padre y a tu madre (Éxodo 20: 12)

Los 4 primeros mandamientos abarcan nuestra relación con Dios, siendo los 6 siguientes referentes a la relación con el prójimo. Dado que los padres son nuestro lazo más cercano, es natural que el primer mandamiento sea referido a ellos. El concepto de respeto a los padres bien inculcado desde la niñez luego se transformará en la adultez también en un respeto a otras personas que tengan autoridad sobre nosotros (además de todo el resto, por supuesto).

No matarás (Éxodo 20:13)

El respeto por el prójimo se traduce primeramente en honrar su existencia misma, pues hay santidad en toda vida. Más tarde, Jesús amplió (o clarificó) el ámbito de este mandamiento incluyendo su relación no sólo con el fin de la vida sino también con la ira y el desprecio hacia el prójimo (Mateo 5:21,22). También incluye cuando corrompemos a otras personas y las inducimos a pecar, “matando” también su espíritu.

No cometerás adulterio (Éxodo 20: 14)

Este séptimo mandamiento se refiere al respeto hacia el cónjugue, con el cual se construye la familia, la cual en la Biblia también es santa (Génesis 2:24). Jesús más tarde también dió más luz sobre este mandamiento al decir que el adulterio no sólo conllevaba el acto mismo de infidelidad sino que también incluía el pensamiento de actos impuros. Es de notar que más allá de las diferencias culturales (que imponían castigos mucho más severos ante el adulterio por parte de la mujer), este mandamiento se aplica a tanto hombres como mujeres de la misma forma.

No hurtarás (Éxodo 20: 15)

Este mandamiento implica un respeto hacia la propiedad del prójimo, dando a entender la importancia de salvaguardar el derecho de propiedad de cada persona, pues ha sido fruto de sus propio esfuerzo. Esto es de mucha importancia en nuestros días, en los que se ha relativizado la honradez y lo que es considerado ilícito. Esto implica que el hurto incluye otras prácticas no necesariamente dirigidas a un prójimo en particular, como la violación de los derechos de propiedad, el ocultamiento de activos, el lavado de dinero, el fraude, las declaraciones falsas de impuestos, etc. 

No dirás falso testimonio (Éxodo 20: 16)

Este noveno mandamiento hace referencia al perjurio, o un testimonio mentiroso, sea públicamente ante un tribunal o de manera informal. Esto implicará, portanto, una prohibición a hablar mal del prójimo con el fin de rebajar su reputación y tampoco excluye a los que se quedan en silencio al ver a alguien ser acusado injustamente. La ley civil también pena de forma seria a esta práctica en los tribunales.

No codiciarás (Éxodo 20: 17)

Este décimo mandamiento está relacionado con el séptimo y octavo mandamiento pues la codicia está íntimamente ligada al hurto y al adulterio. Este mandamiento no hace referencia tanto al hecho mismo sino que a las motivaciones en nuestra mente que dan lugar a la realización de estos hechos. Establece que incluso nuestros pensamientos están bajo la jurisdicción de la moral de Dios, o su ley. Alguien puede refrenarse de robar algo por miedo al castigo, pero el dar cabida en su mente a ideas de codicia lo hace igual de culpable ante los ojos de Dios. Lo mismo sucede con el adulterio.



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